domingo, 13 de septiembre de 2015

Cambios, frustraciones y demás desastres.

Ser adolescente no es fácil. Siempre tan estereotipado todo, tan jodidamente frustrante. Se supone que estamos en esa etapa de la vida donde todo cambia y empezamos a conocernos, donde dependiendo de la forma de ser de nuestros padres desarrollamos rebeldía y donde buscamos una forma de huir. Sé perfectamente sin la necesidad de tener que conoceros que todos queremos huir. Poco a poco hemos creado un monstruo que ha acabado volviéndose en nuestra contra.
No quiero recurrir a la típica frase de "la sociedad es una mierda" porque... la hemos creado nosotros, todos nosotros. Nosotros somos los responsables de que oprima, oprima tanto que nos obligue a ir por un caminito estrecho unidireccional que nos conduzca hacia donde "se supone" que debemos ir.
Ha habido alguien que me ha abierto mis ojos azules, me ha sacado del embotamiento que supone vivir en una rutina-no rutina constante. Me ha enseñado otra forma de verlo. Os explico:
Siempre de pequeña me enseñaron que podía ser lo que quisiera, pero que tenía que ser la mejor en eso (de ahí mi prepotencia; me declino a pensar que soy la mejor en algo aunque sepa lo mínimo y se me dé fatal) y en mi cabeza había hecho un plano, chiquito pero muy lleno de comentarios, detalles, planes... Algunos no se han cumplido, otros espero que lo hagan. Pero tenía en mi cabeza irme a la universidad, estudiar durante cuatro años -que se dice rápido, pero no lo es- y luego recorrer el mundo hasta los 30 cuando tuviese que sentar cabeza y empezar a criar a mis hijos. Pero teniendo en cuenta que viviré más o menos según los pronósticos hasta los 80, ¿Por qué he de parar mi vida y dedicar 50 años a la crianza, a la domesticación de mi ser indomable y resumirme en algo que no quiero ser?
Es decir, en esta época de mi vida lo que menos quiero es tener que aceptar que me quedan 13 años de libertad para hacer lo que quiera. Definitivamente no estoy hecha para eso.
Pienso a menudo que pronto tendré veintitantos y el tiempo cada vez pasa más rápido. Ya las navidades se superponen, los problemas parecen menores y mis cumpleaños se suceden. Y no, no estoy pasando ninguna crisis ni me siento agobiada por el tiempo que me queda.

Lo que pretendo deciros es que depende de vosotros conseguir un cambio. Aunque la sociedad sea una mierda no tenéis porqué serlo también vosotros. Cambiad algo, salir de la monotonía. Todos los días se puede aprender algo, puedes amar a alguien como si te fuese la vida en ello y disfrutar. Vive.