Tengo una pregunta que reflexionaré pero seguramente no resolveré. ¿Por qué no encuentro a ese chico que me colme de amor y al que yo pueda dar amor? ¿Es tan difícil?
Sólo pido a un chico que demuestre que me quiere, no a uno al que no le importo ni a uno que sólo pretende pillar al vuelo la mejor oportunidad. No quiero tener que seguir llorando. Quiero reír, besar, brillar, follar, lo que fuese.
¿Pero quiero amor en mi vida?
Eso ya es una pregunta distinta.
Lo extraño. Extraño el tener a alguien con el que puedas contar, que te abrace y te mime y te haga sentir especial. Ya, ya sé que no debería necesitar a nadie para sentirme especial, pero no por ello sobra en esta frase.
Veo besos en la tele, leo besos en los libros. ¿Serían los besos la solución a mi problema? Supongo que no, no me bastan los besos solos. Necesito ese amor, esa pequeña mezcla de lujuria y vergüenza que nos embarga cuando besamos a alguien que nos gusta. Cuando nos agarra de la cintura y sentimos escalofríos.
¿Lo peor? Que eso dura poco, nada.
Son los primeros días, los primeros meses, cuando todavía te vas a la cama sin recordar cómo son sus labios aunque los hayas visto mil veces. En esa etapa bonita y romanticona en la que el chico todavía muestra señas de ser atento contigo, y cuando las ideas de planes siguen aún sin haber sido descubiertas. Me parece muy triste que eso pase; ¿Dejamos de importarnos cuando pasa esa "etapa tonta"? Esa etapa tan maravillosamente estúpida. Por ahora, me han demostrado que sí.
Supongo que nos desenamoramos. Cuando salía con Gonzalo pedía todos los días que me volviese a enamorar, porque si no no hubiese podido avanzar. Aquellos días en los que no me hablaba por razones que sigo desconociendo se me hundía un poco más ese espacio que tenía yo reservado para la "felicidad amorosa". Sin embargo, en situaciones como esa, entra en juego el amor que tú llegues a sentir por esa persona. Es increíble lo que puedes llegar a hacer por unos pocos momentos felices. No es como en los libros, en los que llegas a tirarte por un precipicio por aquello que amas. Es distinto. Con el amor se puede seguir adelante, aunque creas que no. Te dices a ti misma: "un día más". Venga. Y así todos los días. Pero llega un momento en el que ni te enamora ni te queda repuesto para el amor que llevas dentro. Y así es como se acaba.
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