lunes, 6 de abril de 2015

Niñerías

¿Alguna vez recordáis cuando erais pequeños?
No sólo en los momentos importantes, como cuando fuiste a Disneyland o te rompiste un brazo jugando de portero. Esos pequeños momentos que no sabías que recordabas pero que están ahí. 

Yo recuerdo cuando mi madre en invierno nos planchaba la ropa y corríamos a ponérnosla mi hermano y yo mientras todavía estaba calentita. Cuando por problemas de espacio mi hermano y yo dormíamos en el salón del pequeño piso que teníamos. Cuando salía a correr a la rotonda que teníamos enfrente y comía nísperos de un pequeño arbolito que sobrevivía Dios sabe cómo con ese clima tan húmedo que había. 
Cuando, después de varias mudanzas, me enfadaba con mis amigas por superponer otras cosas a mí -aunque eso he ido superándolo con el paso de los años y muchos, muchísimos choques contra la pared-. Cuando tenía una piscina que de verdad era una piscina, con agua y todo, y que pasé un verano entero sin ducharme.
Cuando un día me enfadé con mi hermano por pasear al perro y cogí un vaso de agua y se lo eché en la cara.
Los muchos perros que he tenido, los gatos -que van en aumento- y el único conejo que tuve. 

Las peleas con mi padre delante de mi casa. Esa es una cosa que he de agradecer a mi madre, pues si hubiese sido por mí, ahora lo odiaría con toda mi alma. 

El día que nos recogieron del colegio para irnos a Granada, a una zona dejada de la mano de la naturaleza donde había un cortijo en ruinas con muchas ovejas. Cuando nos nevó encima, y yo iba en tirantes. 

Cuando tenía 12 años y vi por primera vez lo gordita que estaba, y aunque la televisión tenga muchos males, sólo un programa me ayudó a motivarme. 

Y no, nunca fui a Disneyland. Pero lo prefiero, porque mi infancia fue única.

No hay comentarios:

Publicar un comentario